Entrevista Cadena SER

¿Por qué usar un casco de color claro?

Hace ya tiempo, en uno de nuestros artículos del blog hablábamos elementos imprescindibles para hacer una ruta en patines. Al final de este artículo hablábamos del casco, y de la importancia que podría tener su color en un país con muchas horas de sol como España:

Casco de color claro: ¿Dónde diseñan los cascos de patinaje fitness que son todos de color negro? Evidentemente en algún país del norte de Europa, donde no hay muchas horas de sol. Por ejemplo, ese país de donde son las principales marcas de material roller: Alemania. No os podéis imaginar como absorben la radiación solar los cascos de color negro. El calentón que se genera en el interior del casco, o sea, donde metemos nuestra cabeza, puede ser bastante molesto en verano. Muchos de nuestros cursos son en horas cercanas al mediodía y he podido comprobar como en la superficie de un casco de color negro se podría freir un huevo, sin exagerar.

Pues bien, hoy hemos realizado la primera prueba con un termómetro de infrarrojos. El resultado lo podéis ver en este vídeo:


Por supuesto repetiremos la medición en breve y mediremos también la temperatura superficial del interior del casco, ya que le aislamiento del mismo, función del grosor principalmente ya que todos son de poliestireno expandido, nos va a limitar mucho la temperatura que se transmite a la cabeza.

En cualquier caso ahí tenemos ese dato. Para reflexionar.

(Si vives en los países nórdicos puedes usar casco negro sin ningún problema).

Seguiremos haciendo pruebas.

La experiencia de nuestros alumnos (XIII Continuación)

En el último artículo de este blog, Jorge nos comentaba su experiencia durante el aprendizaje.
Hoy, varios meses meses después, ve cumplido uno de sus sueños: patinar en Central Park, Nueva York.

Desde allí nos ha enviado este vídeo, con unos comentarios añadidos al WhatsApp:

"Nevaba, no pensaba que pudiera hacerlo."

o este otro:

"Malditas colinas de Central Park, tengo que entrenar más las subidas."

La experiencia merecía la pena, de eso estamos seguros.


¡Muchas gracias Jorge!


La experiencia de nuestros alumnos (XIII)



Jorge nos cuenta su experiencia de aprender a patinar, y su similitud con la escritura.

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En  el verano del 2014 salía a caminar a paso ligero mientras escuchaba una estupenda selección musical que recopilé en su momento para la ocasión. Durante esos paseos diarios en los que enseguida comencé a notar la mejora de mi estado físico me topaba cada vez más con patinadores que se desplazaban por la ciudad con distintas configuraciones: en solitario, en pareja, en grupos más y menos numerosos. Todos ellos parecían felices y sanos. Pero sobre todo parecía que disfrutaban de lo que hacían. Y entonces supe que yo quería ser como ellos, uno más de ellos.

Cuando comencé mis mis primeras clases de patinaje llevaba ya unos meses con ciertos problemas de salud muy relacionados con el estrés, exceso de trabajo y, por qué no decirlo, también el exceso de peso. Un bonito cuadro para un cuarentón.

Como tenía dificultad en adaptarme a los horarios de un curso, decidí comenzar con clases individuales. En menos de un mes me convertí en un tipo promiscuo: mantuve una relación con tres pares de patines diferentes. 

Tengo que reconocer que después de mis cinco primeras clases no me veía listo para hacer alguna ruta por ciudad (y mucho menos solo) que, al fin y al cabo, es lo que pretendía. Mi primera salida por la ciudad fue un desastre.

Mi inseguridad me hizo tomar algunas decisiones: continuar con algunas clases más, por ejemplo, y dejar de ser un aprendiz de patinador promiscuo para centrarme en una única (y muy estable) relación con mis Twister.

He olvidado contaros que soy escritor. También soy profesor de escritura creativa. Eso significa que enseño a contar historias y plasmarlas en papel. Mis alumnos me preguntan a todas horas qué es lo que hay que hacer para escribir bien. No tiene misterios, les respondo: leer mucho, escribir mucho y reescribir mucho. Y sí, un taller de escritura te puede ayudar, te puede orientar y te puede quitar muchos miedos. Pero a escribir, como a todo lo demás, se aprende si escribes. Y cuanto más mejor.

Os cuento esto porque gracias a mi experiencia como profesor de escritura creativa enseguida establecí una similitud con mis clases de patinaje. En este caso yo era el alumno. He conocido mucha gente que venía a nuestras clases de escritura creativa y no sabían contar historias. Y muchas de esas personas han conseguido ser buenos escritores. Así que no me quedaba otra que llegar a la conclusión de que a patinar se aprende patinando.

Y en esas estoy. No sé cuál podría ser el equivalente en patinaje al “lee mucho, escribe mucho y reescribe”. Pero, en cualquier caso, varios meses después ya me siento seguro para hacer rutas por la ciudad, cada día mejoro mi técnica y experimento cosas nuevas (no me he salido del tema del patinaje) y el próximo mes de marzo aprovecharé un viaje a Nueva York para darme un paseo por Central Park con los patines.

Cada semana salgo tres o cuatro días con los patines y me desenvuelvo cada vez mejor. Siempre me adelantan otros patinadores dueños de una técnica y un estilo envidiables que desconozco si alcanzaré alguna vez. Pero no me preocupa. Yo sigo a mi marcha, con mi colección de canciones y con la sensación de mejora continua. Eso sí, disfruto de cada salida y de vez en cuando percibo alguna mirada perdida de algún peatón que intento descifrar. Sí, intuyo lo que significan esas miradas: ellos también quieren ser como nosotros. Uno más de nosotros.

Anécdotas de los cursos (I)

Cuando comencé los cursos y a escribir este blog, en el verano de 2010, tenía claro que no quería escribir artículos técnicos ni de formación ya hay muchos blogs que hablan de estos temas. ¿De qué se puede escribir entonces en un blog de patinaje? Mi amigo @jorjeivan me dio la respuesta: "Tus alumnos inspirarán tus artículos." Y tenía razón. Desde entonces no he parado de recibir información para nuevos artículos, lo que se llama "retroalimentación", que ha servido para perfeccionar los cursos y en solo cinco sesiones, preparar a una persona para salir a pasear en patines.

Hoy me centro en anécdotas que he ido recopilando durante los cursos, intentaré hacer varios artículos sobre ellas. En ningún momento se trata de ridiculizar a nadie, más que nada, porque creo que yo mismo he pasado por todas esas situaciones en mis comienzos. Espero que os gusten.

Los conos "de obra"
En uno de los cursos de iniciación, fui con antelación suficiente a la primera sesión para colocar unos conos de colores en la explanada con el objeto de delimitar una zona de prácticas y ensayar diversas habilidades. En la sesión siguiente una alumna me vio colocar los conos y dijo sorprendida. "¡Pero si yo pensaba que los conos ya estaban empotrados en la explanada!". Risas. Después, pensándolo bien, quizás no sería una mala idea, ¿verdad?
Los conos "de  obra"

Cruzado mágico
A veces hay dependientes de tiendas de deporte (no quiero decir el nombre) que demuestran tener poca formación en el material material que venden. En uno de los cursos, una alumna vino con unas protecciones XXL en lugar de la talla S que sería la apropiada para ella. El argumento del vendedor fue que así "le molestarían menos y no le apretarían". El resultado fue que ninguna protección podía cerrarse con el velcro, pues iban muy grandes. Las rodilleras se convertían en tobilleras. Tuvimos que cruzar y hacer nudos con las tiras de los cierres porque las protecciones "se caían", incluso podían rodear con una vuelta adicional el brazo, las rodillas o las muñecas.

Las muñequeras, esas cosas...
Ponerse las muñequeras al revés: Es normal que hagas esto si no te has puesto en la vida unas muñequeras. También es normal cambiar protecciones de las extremidades derechas por las izquierdas e incluso ponerlas con la parte de arriba hacia abajo. Esto lo revisamos siempre antes de la primera sesión. Pero que te pase esto en la ruta fin de curso... no tiene precio.
¡Están colocadas al revés!

La etiqueta:
No será el primero ni el último patín que veo con la etiqueta puesta. ¿Esperarían a devolverlos si no les gustaba el patinar?
¿Son nuevos, verdad?

¿Cómo me pongo las rodilleras?
Suele pasar el primer día del curso, afortunadamente la lección se aprende enseguida y no se vuelve a repetir. La bienvenida a los alumnos es siempre: "¡Hola buenos días, bienvenido/a! Siéntate y ponte primero las rodilleras, la de la derecha suele llevar etiqueta. Cuando tengáis las rodilleras colocadas, poneos los patines, bien atados y ajustados."
No sé por qué pero siembre lo hacen al revés: primero los patines y después intentan ponerse las rodilleras, y claro, eso, es imposible (a no ser que utilices rodilleras con cremallera).
He aquí la prueba:
Ay sí... ¡las rodilleras!

¡Ese casco!
Una marca de Patinar.org ha sido siempre el uso del casco en todos mis cursos. Sí o sí. Las protecciones nunca están de más, y son imprescindibles para todos aquellos que se inician. Pero... hay formas y formas de ponerse un casco.
Es normal que si nunca te has puesto uno, no sepas de qué va, como le ocurrió entre otros, a esta simpática patinadora:

Bueno, pues tampoco queda mal así.

El "interruptor de bloqueo".
Cuando comenzamos la primera sesión, siempre hay alguien que está muerto de miedo, como al borde de un precipicio, con las piernas temblando y sudando tinta. Cuando me encuentro con alguien así, lo primero que le digo es "apaga el interruptor de bloqueo". Dos veces me han preguntado mirando sus patines "¿Dónde está el interruptor de bloqueo que no lo veo?". Risas.

Interruptor de "bloqueo" bajo el casco.
Por si acaso lo explico: el "interruptor de bloqueo" no está en los patines, tampoco en el casco. Está en el cerebro. Tienes que concienciarte de que vas disfrutar de una actividad, aprender a patinar no es algo que hayas elegido para sufrir o marcarte un reto de "lo tengo que hacer porque sí". Piensa que vas a iniciarte en algo que solo te traerá beneficios. Apaga el interruptor.

¡Hasta el artículo que viene!

La experiencia de nuestros alumnos (XII)

Y este artículo lo escriben por partida doble. Isabel y Guzmán nos cuenta su experiencia en la iniciación al patinaje:
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La idea de aprender a patinar surgió en Mayo del año pasado, tomando una cervecita en una terraza playera. Vimos pasar a una pareja de patinadores...y nos quedamos mirándolos los dos...
-"Sabes que a mí me gustaría aprender a patinar? Alguna vez lo he pensado pero al final nunca me animé".
- "Pues a mí también me gustaría, podríamos mirarlo"
Y así quedó la idea de que la siguiente vez que fuéramos por allí podríamos recorrer ese paseo marítimo patinando.

A partir de ahí, la idea fue tomando forma. Primero mirando por internet que material necesitábamos, para pasar a los poco días a la acción, acercándonos a una tienda de deportes. Allí estuvimos un buen rato probando patines e intentando levantarnos del banquito con ellos puestos (todo un reto por aquel entonces, ahora parece mentira que nos resultara tan difícil!)

Y el caso es que ese día no compramos aún los patines, pero la idea ya estaba ahí, imparable, y seguimos mirando cual era la mejor forma de empezar a patinar. Un día ya nos lanzamos y fuimos decididos a por todo: patines y por supuesto, protecciones y casco. Y al día siguiente, directos a estrenar los patines a un lugar planito y seguro. Para ser el primer día no se nos dio mal, conseguimos levantarnos y patinar que no es poco! Lo malo vino cuando encontramos los primeros obstáculos: una "pequeña" cuesta en la Expo que terminó en aterrizaje forzoso en el césped, otras cuestas por Valdespartera que no sabíamos como bajar...

Guzmán e Isabel durante el curso
Así, decidimos mirar en serio lo de hacer un curso de patinaje, porque necesitábamos saber cómo frenar bien, cómo hacer giros, como encarar una cuesta y que alguien nos ayudara a evolucionar un poquito. Habíamos visto ya en el Facebook de una amiga la página de Patinar.org y que hacían cursos de fin de semana donde en 5 días salías de allí patinando y haciendo una ruta, así que ya nos pusimos en contacto con JAM y nos apuntamos.

En el curso aprendimos con JAM y Peter las reglas principales del patinaje y las técnicas básicas: la postura de seguridad, la tijera, como frenar, como hacer giros...Las cinco clases pasaron volando, y además en Junio y con buen tiempo fueron unos fines de semana geniales en los que hasta pudimos ver a Fluvi de nuevo por el recinto Expo. Terminamos con la ruta de fin de curso, paseito por la Ribera, que logramos completar con éxito (puede que no con nota, pero sin caernos!).
Con Fluvi, la mascota oficial Expo 2008
Y luego la primera ruta "Easy Easy" y la primera de "Ruedas Cuadradas", dónde vimos cómo todo el mundo te ayudaba y animaba en esos primeros momentos donde algunos aún nos sentimos un poco pez. Con ese pequeño rodaje, en las vacaciones volvimos al paseo marítimo donde surgió la idea...y no sólo es que fuéramos capaces ya de patinar por allí, sino que nos parecía un terreno de lo más sencillo!
En una ruta de domingo con ZaragozaRoller
A esas primeras rutas, han seguida unas cuantas más, algunas tan originales como la de Halloween donde patinamos con unas ciento y pico "entrañables" criaturas como zombies (algunos sacados de video-clips terroríficos!), brujas, vampiros, novias, novios y curas cadáveres, y algún Freddy Krueger y colegiala sangrienta que otro.
En la ruta Halloween
Así qué sí alguna vez te has planteado aprender a patinar, inténtalo! Es una afición divertida y sana, donde conocerás a gente con muy buen rollo y que te ayuda desde el primer momento. Y además, es una afición portátil! te la puedes llevar en tu maleta y conocer otras ciudades subido en tus 8 ruedas. Nuestros patines ya han paseado por el Puerto de Tarragona, el Retiro o la Barceloneta, y esperamos que sigan roleando por otros lugares...Te imaginas patinar por Ipanema o Malibú?, todo se andará...! Pero de momento, somos unos afortunados porque tenemos una ciudad y una ribera muy "patinables"!

Ánimate, lo disfrutarás!

La experiencia de nuestros alumnos (XI)

Santiago, que ahora se hace llamar Santi Roller, y su experiencia. Espero que os anime a aquellos que estáis indecisos en poneros unos patines.
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Como supongo que le pasará a todo el mundo, muchas veces vemos a los demás hacer actividades que siempre nos hubiera gustado hacer, pero pensamos que ese tren ya pasó, y ya no es momento de comenzar. 
En mi caso, una de ellas era el patinaje. Siempre he envidiado a los patinadores que veía por la calle, pero como consideraba que es una cosa que, o se aprende de niño, o debes olvidarte… pues ni me planteaba aprender. Si a esto le sumamos que me soy bastante torpe para las actividades deportivas, pues ya ni hablar del tema. 
Santi durante el curso
Un buen día de septiembre, una compañera me comentó que había hecho un curso de patinaje para adultos (en patinar.org), y que en 5 días era capaz de salir a patinar con cierta dignidad. Esto me llamó la atención, y empecé a preguntarle sobre dicho curso. Finalmente me animé y llamé a JAM para explicarle literalmente “Tengo 40 años y siempre he sido torpe para todos los deportes… ¿tú crees que seré capaz de aprender?” JAM me comentó que el 80-90% de sus alumnos, terminan patinando… y eso me animó a intentarlo. Además me ayudó a decidir el equipo que debía comprar en función de mis posibilidades (patines, protecciones…). 

Los comentarios de mi familia, fueron totalmente de “apoyo”: 
- Mi madre: “¡dónde vas a tu edad! ¡que te vas a matar!” 
- Mi mujer: “¡pero tú sabes la pasta que te has dejado en equipamiento (me compré buen equipo, decidido a continuar patinando) para dejarlo en 2 días!!!???” 
Pero yo seguí en mis trece, y fui al curso. 

Esperaba ser “el abuelo” del grupo, pero resultó que todos los compañeros estaban entre los treinta y tantos y los sesenta… así que muy bien. 

Casi todos empezábamos desde cero. JAM nos enseñó las técnicas básicas: permanecer de pie, en parada, desplazarse, caer “con estilo” (y de manera segura), giros, freno, descenso… y terminamos el curso con una ruta por diversos tipos de suelo en la ciudad. 

Muchos aprovechamos los días que no había clase para practicar por nuestra cuenta lo que habíamos aprendido en la sesión anterior (esto ayuda mucho, de verdad).
Al final de las 5 sesiones, le dije una frase a JAM que nunca olvidaré: “No te puedes imaginar cómo has conseguido que suba mi autoestima deportiva en 15 días”. 
Santi, patinando la ciudad
Efectivamente, aunque parezca increíble, no es que fuera capaz tras 4 días de curso salir el 5º de ruta, es que considero que era uno de los alumnos más aventajados. Bien es cierto que ayuda mucho el practicar entre semana, y el ser (como me decían los compañeros) “temerario”. Y es que el que no arriesga, nunca consigue nada. Claro, todos nos llevamos nuestra ración de caídas y demás… pero vamos bien protegidos, y hoy en día me podéis ver patinando por las calles de Zaragoza varias veces por semana. 

Para mí, iniciarme en el patinaje en línea ha sido una pequeña historia de superación, una forma de hacer deporte pasándolo bien, y de encontrar un grupo de gente encantadora. 

Desde aquí quiero animar a todos los “torpes” como yo, que siempre les hubiera gustado patinar, pero que consideran que son demasiado mayores o “poco aptos” para esta actividad, que rompan los tabúes, y que se atrevan a intentarlo. Veréis como después del curso, salís tan satisfechos como yo.

Santi

La experiencia de nuestros alumnos (X)

Uno de nuestros últimos alumnos, Rafa, nos relata su experiencia.
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No recuerdo muy bien qué me llevó a aprender a patinar a mis treinta y tantos hace de esto ya muchas lunas. Nunca me había puesto unas ruedas en los pies, es más, nunca me había atraído demasiado. ¿Curiosidad tal vez? El caso que me decidí a hacer un curso de iniciación… lo repetí casi de seguido porque no me veía con suficiente soltura y entonces empecé a salir por mi cuenta, pequeñas rutas por carril bici y poco más. Pero la sensación de mantener el equilibrio, de ir hacia dónde quieres y no donde dicen las ruedas, de dejarte llevar por la inercia cuando has cogido algo de impulso…me atrapó por completo. Poco a poco fui cogiendo algo de práctica, me caía muy pocas veces ya y cuando lo hacía era con gracia. Sin embargo, por diversos motivos dejé de patinar… pero siempre tenía en mi mente “tengo que retomarlo”. 

De esto hace casi 5 años. 
El “respeto” a la falta de práctica hizo que fuera retrasándolo más y más. Un día dije que ya bastaba y que lo mejor era empezar casi desde cero… Por casualidad conocí a alguien que me habló de “patinar.org”. Y hablé con ellos para hacer un curso básico y refrescar los conceptos básicos. 
Rafa durante el curso
Vale, sí, era el alumno aventajado pero fue lo acertado… creo que yo solo por mi cuenta no hubiera recuperado mis modestas habilidades de patinaje, o al menos no tan rápido. El curso fue muy práctico, divertido y cuando se te hace corto… algo quiere decir, ¿no? Y por supuesto de nuevo me atrapó esta forma de moverte sin andar. 

Y aquí sigo, día a día aprendiendo un poquito más. Disfruto mucho, me relaja (algo que pocas cosas consiguen en mi) y he conocido gente maja con la que salir de rutas, que te ayuda, que te enseña… con la que compartir experiencias.
Rafa en la ruta fin de curso
¿Mi objetivo? No espero hacer malabares ni saltos (aunque me da envidia, debo decirlo), me basta con ser constante y poder tener la práctica necesaria para moverme por Zaragoza con soltura. Estoy escribiendo esto y a la vez estoy mirando el reloj porque dentro de un rato he quedado para salir en una ruta … esta “afición” ahora se ha convertido en una de mis actividades más interesantes durante la semana por muchos motivos. 

Te animo a que si te llama la atención esto del patinaje pero nunca lo has probado lo hagas. Cuando empiezan a salirte como automáticos algunos movimientos que en los primeros momentos te costaban toda la atención de la que eras capaz de disponer te das cuenta de lo rápido que se aprende. Y esa sensación de ir superando los pequeños retos que supone cada movimiento, a mí por lo menos, me produce una gran satisfacción. 
Eso sí… cuidado, es adictivo. 
Nos vemos sobre ruedas Rafa F.

La conexión entre el patinador fitness y la competición

A veces cuando comenzamos a patinar vemos a los patinadores que compiten como si fueran de otro mundo paralelo al nuestro. Nada más lejos de la realidad.
Hay muchas pruebas "populares" en las que el grueso de participantes son patinadores fitness, gente como tu y como yo, que utilizamos los patines para pasear.
Este artículo habla de eso, de nuestra participación en las pruebas en patines.
15 Km de Donosti 2011, junto a Bea, de Roll-Iruña entre otros

Para entrar en materia, comentaros que dentro del patinaje hay varias especialidades, y dentro de cada especialidad, hay muchos tipos de patinadores.

Actualmente en España existe la federación de patinaje, gestionada por cada comunidad autónoma. Dentro de cada federación, existen varias modalidades federadas, entre ellas están el patinaje artístico, el patinaje de velocidad y el hockey. No hace mucho tiempo se ha incorporado a la federación la especialidad de freestyle.

El patinaje recreativo fitness, que es lo que hacemos la mayoría, siempre ha estado fuera de la federación y se ha movido más a nivel de asociaciones sin ánimo de lucro. Ahora mismo, son más los patinadores que practican el patinaje recreativo fitness que los patinadores federados a cualquiera de las especialidades federadas.

Este detalle es algo que la federación de patinaje se ha dejado escapar, el crear la especialidad fitness o "de paseo". En Francia, quien en esto del patinaje nos llevan muchos años de adelanto, el patinaje recreativo es una especialidad federada. En el país galo, las especialidades existentes en la federación de patinaje son:
-Le Rink-Hockey, o hockey en ruedas paralelas
-Le Roller Inline Hockey, o hockey con patines en línea
-La Randonée, fitness, o el patinaje recreativo de paseos y rutas urbanas
-Le Patinage artistique et la Danse
-La Course, o sea, patinaje de velocidad
-Le Roller Acrobatique
-Le SkateBoard
-Le Descente, o descensos, también llamada Downhill

Todas estas especialidades federadas en Francia tienen un seguro de asistencia de 24h en la práctica del patinaje. Además, organizan numerosos cursos de formación tanto para principiantes como para entrenadores.

Según dicen es su web, la Randonée, o especialidad fitness, "La randonnée est une discipline non compétitive de la F.F.R.S qui peut se pratiquer seul, entre amis ou en famille. Elle est présente à la fédération depuis 1996 et ne cesse de se développer pour franchir bientôt la barre des 10 000 licenciés.
Lo que quiere decir para quienes no entiendan la lengua de Voltaire, que "es una especialidad no competitiva que se puede practicar solo, con amigos o en familia. Que está presente en la federación francesa desde 1996 y que no deja de crecer para pasar pronto la barrera de los 10.000 patinadores federados." ¡Casi nada!
Con Jordi-Rollerblade, del equipo valenciano Doña Pepa, en Calafat 2011

¿Qué pasaría si la federación de patinaje admitiera la especialidad de patinaje recreativo o fitness? Se deducen varias cosas:
-que la federación tendría muchos más ingresos
-que las asociaciones sin ánimo de lucro seguirían existiendo, pero las nuevas asociaciones que se crearan ya tendrían la forma legal de clubes federados, y no de asociaciones sin ánimo de lucro

Hasta entonces, nos movemos con las asociaciones y de vez en cuando participamos en alguna prueba organizada por la federación de patinaje, empresas privadas o ayuntamientos, por aquello de meternos un poco de caña. Cuando participamos en una de estas pruebas, ya sabemos que no vamos a recibir un premio ni por asomo, pero es bonito ver a los velocistas federados como despliegan su técnica en una competición, te hacen bajar "al suelo" de inmediato.

Algunas pruebas en patines en las que he participado, sin ser velocista y esforzándome dentro de mis posibilidades:

-Las 24 Roller de Le Mans, durante cinco años consecutivos
-Las 24 Roller Tour del circuito de Calafat
-La Maratón P2P (Pamplona-Puente La Reina)
-La Mitja de Granollers una vez que la hicieron compartida con los patinadores
-La Travesía de Las Landas, 220 Km (tranquilos, podéis hacer las partes que queráis del recorrido en furgonetas de apoyo. No es una carrera, es una travesía que todo el mundo debería hacer una vez en la vida)
-Los 15 Km de Donosti, otra carrera compartida con atletas, con un recorrido plano y muy bonito a través de la ciudad.Algunas fotos de mi participación en 2011: CLIK AQUÍ
Seguro que me dejo alguna prueba, como la Maratón y Media Maratón de Valencia, los 10 Km de Huarte, etc.
Algunas de estas pruebas las he compartido con una amiga patinadora, Akane, que en su blog ha narrado perfectamente lo que hemos vivido en cada una. Os recomiendo su lectura: Blog de Akane
Eduardoritos, Akane y yo en la Maratón de Berlin, 2008

Cada una de estas pruebas merecería un artículo porque no solo es la carrera, sino el ambiente que la rodea, los días previos, la gente, las amistades que solo ves en este tipo de eventos, las vivencias que compartes con tus compañeros de viaje, esos momentos especiales.

¿Puede un patinador fitness competir en una prueba de velocidad?
Por supuesto, con un poco de preparación. A veces cuando se trata de una maratón, por ejemplo, es posible que haya un coche escoba que te recoja si no vas a la velocidad mínima que estiman los organizadores para la prueba, ya que cuando se trata de vías públicas (calles de una ciudad o carreteras), el permiso de cerrar esas vías para la carrera es limitado y no pueden estar cerradas al tráfico de automóviles por mucho tiempo.

Os animamos a participar en alguna prueba, a vuestro ritmo, os gustará seguro.







La experiencia de nuestros alumnos (IX)

Hoy es el turno de Ana Mari. Ahí va su experiencia:
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Hace 2 años que comenzó mi andadura con los patines. Mi primera anécdota sucedió el mismo día que me los compre. Aquella tarde fue un “desastre” porque me puse de pie, me deslice y acabe con la camisa rota en los expositores de la tienda. A pesar de todo me los compre y salí super contenta dispuesta a convertir ¡mi sueño en realidad!
Ana Mari durante el curso
Ana Mari durante el curso
Con toda la ilusión del mundo comencé a familiarizarme con los patines junto a un grupo de amigas y, madres y padres del colegio.
Hasta que en diciembre de 2012 iba con unas amigas por la Plaza España y vi una cabalgata roller, y pensé... ¡¡que en la siguiente cabalgata también estaría yo!!. Así que los busque por Internet y me inscribí en un curso con patinar.org.
Ana Mari de ruta urbana
Ana Mari de ruta urbana
Esta experiencia me ha cambiado la vida por completo porque ver que soy capaz de patinar es un sueño hecho realidad. Con este curso he conseguido aprender a patinar con seguridad, girar y frenar; ¡algo impensable para mí!. Jam, ¡mil gracias por animarme todos los días y por transmitirme el amor por este deporte!
Me gusto tanto el curso que lo hice por partida doble, la última vez con una amiga mía del colegio, su marido y su padre.
He asistido varias veces a rutas de iniciación como la “Easy Easy Roller” de ZaragozaRoller y ¡me lo he pasado genial! Poder practicar este deporte en grupo me motiva mucho para esforzarme cada día en intentar mejorar y, cuando empiezas a vivir la vida sobre ruedas ya no quieres parar.

Os animo a tod@s a ponerse unos patines y disfrutar de la vida deslizándose en compañía. ¡Os esperamos!. Con cariño, Ana Mari.
“Patinar es para los que se deciden y no les gusta quedarse sólo viendo como otros hacen lo extraordinario”.
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¡Gracias Ana!

La experiencia de nuestros alumnos (VIII)

Damián es un caso de adicción fuerte al patinaje, os explica por qué en este artículo que ha tenido la gentileza de escribirnos.
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Hace muchos muchos años, en una ciudad pirenaica donde vivía, había una pista de hielo en la cual los niños pasábamos horas y horas patinando. Pero pasaron los años… muchos años… y aquello de patinar, que recordaba siempre como muy divertido, quedó en el olvido.

Fue hace no mucho cuando decidí retomar algo del deporte que hacía en tiempos. Y me dije: ¿y si vuelvo a patinar? En Zaragoza no hay pista de hielo y ví por la calle a gente con patines de ruedas en línea y pensé: ¿y por qué no? Los compré con mucha ilusión, junto con todo el lote de bolsa, casco, protecciones… y me los puse pensando que tantos años no podían haber hecho que dejara de saber patinar y que patinar con ruedas en línea sería como patinar sobre cuchillas en hielo. 
Ay… qué equivocado estaba. Había pasado mucho tiempo y las ruedas y las cuchillas no hablaban el mismo idioma relacionándose con asfalto y con hielo.
Así que pensé: un curso vendría bien. Y allí que me apunté. Me parecía increíble que con cinco clases de hora y media fuera capaz de dar un paseo por la ciudad en patines. Y el último día de curso, eso fue lo que hice. Con cierta tensión y aprendiendo que cada suelo es un mundo y que patinar en grupo es una de las cosas más divertidas que puedes hacer y que hace que veas la ciudad con otros ojos distintos, como nunca antes la habías visto.
Damián durante el curso
Como toda actividad deportiva supone un cierto esfuerzo que, sin embargo, parece mínimo cuando recorres la ciudad deslizándote: ¡patinando! Tras esta primera ruta final de curso hice mi primera ruta con una de las asociaciones de Zaragoza. Una ruta de los viernes para novatos, fácil, rodeado de gente maravillosa que patina ya hace tiempo y que te hacen sentir seguro. Los primeros quince minutos pensé que aquello quizá era demasiado. Pero poco a poco fui sintiéndome bien con los patines y avanzando, aun con ciertas dificultades, cosa normal para ser la primera ruta. A media ruta ya me encontraba mucho más seguro y disfrutando de la sensación de recorrer todo el centro de Zaragoza en patines. Todos esos sitios por los que había pasado mil veces ahora los recorría patinando. La sensación era increíble.

Una cosa quiero decir a todos aquellos que están dudando o piensan que patinar es una cosa que hay que aprender cuando eres un niño, o eres muy joven o estás en plena forma. Si os habéis planteado hacerlo es que ya tenéis el gusanillo en el cuerpo. Y eso es todo lo que hace falta para empezar. Eso e ir a comprarse unos patines y tener cuidado al probarlos en la tienda. Lo demás es solo cuestión de aprender, dejarse aconsejar y practicar un poco. De verdad. No hay secretos ni dificultades insalvables.
Damián durante una ruta urbana con ZaragozaRoller
Ahora os parece imposible o pensáis: ¿eso lo harán solo algunos? Aunque la verdad es que lo hacen todos los que se inscriben. Y seguro que tú también lo harás si lo intentas, te lo aseguro. Y luego, un poco de práctica y acudir a rutas con gente que sepa y te ayude es la mejor manera de acabar de aprender y, sobre todo, de hacer algo de deporte pero divirtiéndote y disfrutando en compañía de otros patinadores.

Espero que lo hagas ya y verte pronto en una ruta, la ruta fácil de los viernes noche, en la que yo, incluso, quizá hasta sea capaz ya de poder ayudarte. 
Eso sí, he de avisarte de algo ahora que aún estás a tiempo. Esto es adictivo. Cuando lo pruebas ya no puedes dejarlo y siempre quieres más. Si no quieres divertirte patinando y hacerlo en grupo conociendo gente con la misma afición con la que compartir esta afición, no vayas a comprarte unos patines. De lo contrario, ya estás tardando!
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¿Os ha convencido Damián? Seguro que sí.

La experiencia de nuestros alumnos (VII)

Es el turno de que Mª Paz nos cuente su experiencia.
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¿Quieres patinar? ¡Ten cuidado esto engancha! 

Seguramente tu experiencia empieza como la mía pero lo que no sabes es dónde te vas a meter… ¿Quieres saber lo que me pasó a mí? 
Mi historia comienza como todas las demás… Seguramente ibas paseando por la calle y te cruzaste con alguien patinando que pasaba a tu lado y te paraste a mirarlo, incluso te giraste para seguir mirándolo, entonces pensaste ¡uff! ¡cuánto me gustaría saber patinar así, siempre es lo que he querido hacer desde pequeña y no lo he hecho nunca, y si me animara ahora y si… uff me apetece un montón!.   

Entonces paras a la gente que patina y les preguntas o te llega un anuncio de los cursos Patinar.org y sin pensarlo más ¡te apuntas! Aquí es dónde comienza la aventura de todos los que lo hemos hecho. Lo único, te advierto, no sabes bien dónde te estás metiendo, ¡tu vida va está a punto de cambiar!
Paztinez en modo aprendizaje, sin perder la sonrisa

Comienza el curso, apareces con tus patines que casi no sabes poner y acabas haciendo una ruta con el grupo por el carril bici. ¡Increíble! ¡Sí, Increíble! Sin darte cuenta te acuestas todas las noches soñando con ponerte de nuevo los patines al día siguiente, sueñas con deslizarte, girar, patinar y patinar. 

Tu vida ha comenzado a cambiar…   
En casa con tu familia solamente tienes un “monotema”: patinar así, patinar por aquí, patinar y patinar… A tus amigos no les hablas ya de otra cosa: ¿quieres patinar? ¿Te gustaría patinar? No sabes lo que te estás perdiendo sino patinas... 
Cuando te presentan a alguien tú le preguntas ¿Sabes patinar? Entonces te das cuenta, has caído ¡eres un adicto al patinaje! Pero no os preocupéis esta adicción no tiene nada de malo sino todo lo contrario, se lleva muy bien si te juntas con más adictos a los patines. Somos muchos, estamos en distintas asociaciones, pero todos y te aseguro todos, con la misma pasión, soñando con ir a patinar aquí, allí, a trabajar en patines, al meandro, a Motorland, a Le Mans, a París a rollear…   
Paztinez en una ruta urbana con ZaragozaRoller

Serás bienvenido a las rutas que se organizan de día, de noche, por una ciudad en la que llevas viviendo 20 años pero que tan apenas conocías, porque te aseguro que en patines ¡es otra Zaragoza es diferente! Así que, que conste, te he advertido, no sabes dónde te metes… piénsalo bien antes de girar la cabeza cuando te cruces con un patinador, eso sí, te aseguro que lo vas a pasar genial.

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¡Muchas gracias Paz! ¿O debo decir PaztineZ? (La reconoceréis por nombre en el mundo del roller).

La experiencia de nuestros alumnos (VI)

Le hemos pedido a Adriana que nos cuente su experiencia con nuestros cursos. A fecha de hoy, es adicta al patinaje y participa en casi todas las actividades sobre ruedas que se organizan en la ciudad.
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Mi experiencia con el patinaje empezó hace muy poquito tiempo. En mayo, animada por una amiga (María, ¡gracias!) me apunté en un curso de iniciación con otra amiga, Marina, que ya sabía un poco. 
Yo no había patinado nunca, y la cosa no se me dio muy bien. El resto de compañeros del curso avanzaban muy rápido, vamos, que yo era la “lenta” del grupo… Eso hizo que me desanimara un poco. 
Sin embargo, a la vuelta del verano, me empeñé en que iba a conseguirlo y decidí volver a apuntarme a un curso en septiembre con Patinar.org, y ¡lo conseguí, estoy encantada de no haber tirado la toalla al primer intento! Cada uno tenemos nuestro ritmo de aprendizaje.
Adriana durante el curso

Nada más acabar el curso empecé a apuntarme a rutas (la EasyEasyRoller de los viernes, Pilares en Patines, la carrera de la mujer, el meandro de Ranillas y otras rutas improvisadas). 
Ahora mismo, me encanta ver que cuestas que hace dos meses me parecían Despeñaperros (bueno, igual exagero un poco…), las puedo bajar sin problemas. Y ¡ya me he atrevido por primera vez a salir de casa con los patines puestos! Incluso me los meto en el maletero del coche cuando me toca viajar por trabajo. ¡Esto engancha!
Adriana en una ruta improvisada en el meandro del Ebro en Zaragoza

Sobre todo quiero animar a aquéllos que pensáis que no vais a ser capaces o que ya lo habéis intentado y os parece imposible, ¡SE PUEDE! Y el resultado merece la pena, conoceréis a un grupo de gente estupenda y un montón de actividades para hacer.
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Adriana, muchas gracias por animar y no sólo a los indecisos, sino a nosotros para seguir adelante con la formación de adultos.

La experiencia de nuestros alumnos (V)

Contamos ahora la experiencia de Raúl, bueno, nos la cuenta él mismo. Con el tiempo, Raúl se ha convertido en un patinador con mucho rodaje.
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Mi experiencia con Patinar.org (Por Raúl Hue)

Raúl en la ruta fin de curso

Yo patino desde los 16 años de edad y tengo 35. Aprendí a patinar por mi cuenta por carriles bici y aceras. Si bien es verdad que tengo facilidad para desenvolverme en cualquier deporte, ya que me gusta mucho, el practicar algo por tu cuenta siempre te lleva a adquirir "malas técnicas" o "vicios". En Enero de 2011 me apunté a un curso de patinaje en Patinar.org y allí me di cuenta de ello. Aquí me enseñaron a poner bien las posiciones de las piernas, a girar en condiciones, a frenar....etc. Por supuesto desde entonces me canso la mitad patinando.

Pero lo más importante de todo para mi es que antes patinaba sólo, y ahora lo hago en compañía que es mucho más gratificante. Por circunstancias de salud personales el médico me recomendó nadar pero es un deporte que me aburre. Sin embargo patinando en compañía disfruto y hago ejercicio.

Esto de patinar no se aprende en cinco días (os lo dice alguien que en 14 años no sabía patinar bien), ya que requiere de práctica posterior y rodaje tras un curso de iniciación.
Este verano en una ruta programada

Ahora salgo a patinar siempre que puedo. El patinar me ha cambiado la cara, de estar siempre de bajón, a estar más alegre. Ojalá a todos los que patinan les ocurra lo mismo.

Raúl Hue.-
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Gracias Raúl. :-)

La experiencia de nuestros alumnos (IV)


Vamos con el testimonio de Maite. Realmente estaba aterrorizada en la primera sesión, pero hay que luchar contra los miedos, quitarse "el interruptor de bloqueo" que se encuentra en el interior del casco y progresar. Ella nos cuenta.
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¡Hola a todos los que sean amantes del deporte y quieran sentir nuevas experiencias!

A mí siempre me ha gustado la superación y los nuevos retos. Por eso, cuando me hablaron de la iniciación al patinaje me sedujo totalmente.

Maite su primer día de curso
Al principio, resulta novedoso e incluso da un poco de miedo porque cuesta coger el puntillo con el equilibrio pero conforme vas cogiendo más confianza te gusta deslizarte, sin caerte, claro, y pasear por sitios amplios y acotados.
Maite encabezando a un pequeño grupo sobre el puente de la Almozara en la última sesión con ruta urbana

También es muy divertido si tienes hijos, irte con ellos y hacer deporte conjuntamente. Ah! y si tu pareja se anima, os váis todos.
¡QUE NO TE PARALICE EL MIEDO Y ANIMATE!

Maite Almarano.-
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¡Gracias Maite por contarnos tu experiencia!

La experiencia de nuestros alumnos (III)



Esta vez es Toni Lostao (ToniWan para los amigos) quien os relata su experiencia con Patinar.org:

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Hace cosa de un año me aventuré a probar unos patines en línea y para ello se los pedí prestados a un amigo. Así q una mañana tranquila me bajé al garage, me puse los patines y con más ilusión q decisión me puse de pie. El primer contacto dió con mis huesos en el suelo y la mirada de algún vecino q pasaba por allí, eso sí, con una sonrisa. Pero cuando conseguí levantarme y mantener medianamente el equilibrio ví q era una experiencia q quería aprender a disfrutar, como deporte y como diversión.


Me compré mis propios patines e intenté volver a intentarlo un par de veces más. Incluso visioné algunos vídeos en internet para intentar aprender algun movimiento básico, pero siempre era mayor mi ilusión q ninguno de los logros q conseguía.







Así q un día, empeñado en q yo tenía q conseguir patinar decidí aprender y esta vez sí, hacerlo en condiciones. Decidí apuntarme a un curso de patinaje en línea donde me pudieran enseñar las técnicas básicas para poder defenderme encima de los patines y así empezar a practicar teniendo una base, comenzar a aprender verdaderamente a patinar. Y ahora sí puedo afirmar, y esta vez desde el conocimiento, q me encanta patinar!! Han sido 5 días de evolución en los q he aprendido técnicas básicas y otras no tanto (q por supuesto ahora tengo q afianzar y practicar) pero con la ilusión de ver q el último día, fuí capaz de hacer una ruta por Zaragoza disfrutando del patinaje y esta vez con la misma ilusión q decisión a partes iguales. Tengo seguridad.



Me quedan muchos Kms. por recorrer y muchas rutas por disfrutar, pero ya tengo en mente mi siguiente objetivo... un curso del siguiente nivel. Me encanta patinar!!!


Toni Lostao.

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Muchas gracias Toni por compartir con nosotros tu experiencia con Patinar.org

La experiencia de nuestros alumnos (II)

Os dejamos hoy con dos nuevas experiencias motivadoras, las de Esmeralda y César.
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Me apunté al curso de patinaje básico con patinar.org porque después de haber asistido a una masterclass con ellos, pude comprobar la profesionalidad con que impartían la misma, utilizando técnicas dinámicas y divertidas. Hay que perder el “miedo” a ponerse los patines, aunque nunca hayas patinado o haya transcurrido mucho tiempo sin hacerlo. En este curso te ensañan a coger la técnica y confianza suficiente para poder soltarte y empezar a disfrutar sobre ruedas. Mi experiencia ha sido muy positiva, ya que sin la enseñanza de las maniobras más básicas de este curso, no habría aprendido a patinar de manera correcta. Ahora cuando veo una cuesta, ya no me bloqueo, se como tengo que hacer para bajarla sin temor a caerme, he aprendido a utilizar distintas formas de frenado….¡y ahora a practicar!




Es genial poder realizar una actividad al aire libre y vivir momentos muy agradables con amigos, compañeros y sobre todo con mi hija, ella deseaba poder compartir conmigo una de sus aficiones favoritas.

Esmeralda Aijón.-

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Para mi ha sido (es) una experiencia y un reto, con cincuenta años tenia muchas dudas de intentarlo, nunca lo había hecho, y cuando me puse un patín, uno solo, tres días antes de comenzar el cursillo, pensé que no podría, estaba por desistir, me daba miedo caerme etc.





Luego tras el primer día, que aprendes a ponértelos, a mantenerte de pie, comenzar a deslizar, progresas hasta el quinto, en el que después de un recorrido urbano por diferentes suelos, ya ves que has aprendido lo básico, has recibido consejos y pautas para ir mejorando, y puedes hacer tus propias salidas por sitios fáciles, ya estas en marcha, ahora a seguir progresando.

César Latorre.-
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Muchas gracias Esmeralda y César por compartir vuestra experiencia.

La experiencia de nuestros alumnos (I)

Le hemos pedido a nuestros alumnos que sean ellos mismos quienes nos cuenten su experiencia con el curso y poder así compartirla en un artículo de nuestro blog.
En patinar.org los protagonistas son los alumnos, no los monitores, y son ellos quienes nos conocen mejor y pueden opinar de primera mano.

Os dejamos con la experiencia de uno de ellos, y su peculiar forma de describirla:
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El Placer de las Ruedas !!! (Por Julio Romero)

He terminado recientemente mi primer curso de patinaje con Patinar.org. Fueron 5 días en compañía de unas personas increíbles, muy capacitadas y sobretodo divertidas y atentas.
Fue la primera vez que compre unos patines y eso que ya tengo 43 años, mas de 100 kilos de peso, dos accidentes de moto que me dejaron secuelas en una pierna y por si fuera poco por muchos motivos tengo problemas de espalda (de vez en cuando le da por no funcionar como debe).

Fueron mis deseos de aprender, que llevaba reprimidos en mis tripas y que de repente un día al ver una master class de Patinar.org en Decathlon, los que explotaron y me obligaron a llamar a una monitora que hacía giros y otras habilidades sobre las 8 ruedas... guau "yo quiero aprender" dije  ... cuando ella me explicó y me dijo que no habría problema en patinar, que cualquiera hasta "con una pierna y media" podría... se me abrieron los ojos y el corazón se acelero.

Patinar.org no solo es una escuela de patinaje, es un grupo de personas que hacen que hasta el más inútil en patines (YO) se sienta bien y disfrute... he aprendido en tan solo 5 sesiones no solo a ponerme adecuadamente los patines, sino que además de levantarme y sentarme con los patines puestos, ya puedo hacer giros, frenar, subir cuestas y bajar rampas.... ahh claro sin olvidar que ya he subido y bajado escaleras...

Claro que además de las clases que se realizan en Patinar.org debe el alumno poner de su parte y practicar, practicar y practicar.... no todo es gratis... pero sabiendo hacerlo ya es cosa de cada uno el tiempo que le pueda dedicar.

Una cosa muy importante de esta escuela es la atención que le prestan a los alumnos, pues nunca se siente uno abandonado y por mas ridículas que sean las preguntas, siempre hay alguien para responderlas con sabiduría. Hasta el último momento se siente uno importante al lado de Patinar.org; cabe dejar claro que no es una escuela para aprender a competir con patines, con el instructor JAM y demás equipo lo que alguien como yo que no sabía ni cómo se ponen los patines y jamás en la vida se había subido en estos artefactos, es aprender a patinar por la ciudad o por un parque o por un lugar donde haya mas personas y de manera cívica.
Una ultima cosa que me alegro saber... es que una parte de inscripción por la matrícula fue destinada a ayudar a una asociación sin animo de lucro... bien por todos los detalles.

Un saludo y un abrazo a la gente de Patinar.org... y si tu no te has matriculado hazlo ya !!

Julio Romero.-
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¡Gracias Julio! Testimonios como el tuyo son muy gratificantes y nos hacen ver que nuestra labor llega al fin que buscamos, que os sea de utilidad y mejore la calidad de vida.

Cómo es una masterclass

El sábado día 10 de marzo tuvimos la ocasión de impartir la primera masterclass de iniciación en Decathlon Plaza Imperial, Zaragoza. Era algo que llevábamos gestando varios meses hablando entre las dos partes y al final se materializó en dos masterclass a impartir en ese mes, durante la semana roller.

Para muchos asistentes fue una oportunidad para conocernos y...
-tener una primera toma de contacto con el patinaje en línea
-recordar las técnicas básicas si hacía tiempo que colgaste los patines
Comenzando la sesión

El día comenzó con algo de viento, algo propio de Zaragoza en esta época del año, pero fue soplando con menos fuerza a la vez que subía la temperatura a lo largo del mediodía, no sólo por la presencia de un sol sin nubes, sino por el ejercicio que, sin darnos cuenta, íbamos haciendo practicando las distintas habilidades.
Entrando en materia y progresando

Hoy era practicamente el primer día en el patinaje para muchos, y se han hecho presentes varios tópicos como en todos los inicios de un curso:
-los olvidos de algunas protecciones,
-patines de hace dos décadas que no ruedan,
-patines de varias tallas más grandes que la del usuario,
-cascos de juguete...
Patines de hace una... o dos décadas
...Es cierto que no hay que hacer una gran inversión en algo en lo que no sabes si vas a tener continuidad pero probablemente no tengas una buena experiencia por culpa del material. Hoy día existe material asequible con una calidad media que te asegura un aprendizaje más rápido. Y con un curso, mucho más ;-) Y es posible que por desconocimiento recurramos a un material que nos han prestado... o que no usamos desde la primera comunión (otro caso real).

Después de pelearnos con el equipo de sonido (luego nos hicimos amigos de él) y con mi afonía que temía iba a hacer su aparición tarde o temprano, conseguimos transmitir bien las técnicas con ejemplos sencillos,  originales y fáciles de entender. Esto, junto con la buena predisposición de los alumnos, hizo que el avance del conjunto fuera más rápido de lo habitual, sin incidentes, alcanzando con creces el objetivo que nos marcamos en esta sesión: que el alumno tuviese una experiencia positiva sobre los patines, asimilando la técnica básica del desplazamiento y controlando la técnica del freno con el taco antes de finalizar la sesión.


Y así ha sido. En las caras de los participantes se ve que han disfrutado en la masterclass y tiene toda la pinta de que van a seguir con este deporte.
happy happy
Un grupo de patinadores de ZaragozaRoller no quisieron perderse este evento y vinieron a echarnos una mano con los noveles y en la organización del evento. Muchas gracias a todos ellos, de verdad.
También queremos agradecer a Christian López de Decathlon la atención que nos ha prestado en todo momento.

Os dejo un link con el resto de fotografías de este evento:
SÁBADO 10 DE MARZO:  CLIK AQUÍ
SÁBADO 17 DE MARZO:  CLIK AQUÍ
Foto de grupo


¡Hasta el próximo artículo!

Motivaciones para asistir a un curso e iniciarse en el patinaje

Muchas y diversas son las motivaciones de una persona para venir a alguno de nuestros cursos e iniciarse en el patinaje. Durante el tiempo que llevamos impartiendo cursos he visto desde las motivaciones más obvias a las más peregrinas, todas ellas válidas por supuesto.

Os enumero algunas de ellas, a ver si os identificáis con alguna:

"Mi hijo patina y quiero patinar con el"
Es una buena idea poder compartir alguna afición con tus hijos, y además, si te mantiene en forma, dos objetivos conseguidos.

"Quiero adelgazar"
Reconozco que comencé a practicar este deporte con este objetivo. Patinar es una actividad muy placentera donde el tiempo pasa sin apenas darte cuenta y muchas veces los paseos son tan tan largos que el efecto en la quema de calorías es como si hubieras estado corriendo un buen rato. Hay muchos artículos que hablan de patinar y adelgazar, copiados unos de otros. Aquí tienes uno (en inglés) muy copiado en varias webs españolas: CLIK AQUÍ
Esta web también es curiosa (en inglés): CLIK AQUÍ
Otra ventaja que tiene el patinaje en ciudad es que estamos variando el ritmo constantemente, pues debemos parar, por ejemplo, en pasos de peatones con semáforos. Esto según varios expertos ayuda a quemar más calorías por el efecto de "volver a arrancar" nuestro sistema tras cada parada.

"Ya no soy un adolescente y quiero estar en forma"
Seamos sinceros, como me dijo una alumna, "a partir de los 40, cada año es un kilo más en la balanza". ¡Horror, es cierto! Las verdades duelen. Si añadimos un trabajo sedentario, con largas horas en una silla de oficina, puede dejarte "encartonado", es decir, poco flexible, con ausencia de tono muscular, con cansancio al realizar cualquier actividad...
La práctica del patinaje tonifica tus músculos, hacen que te queden mejor los vaqueros, estás más activo durante el día y concilias mejor el sueño al llegar la noche... en definitiva, te mantiene más joven.
Aquí os dejo la foto de un flyer que me dio un grupo de patinadores en Londres, las frases escritas en él en color azul resumen un poco este párrafo de forma más obvia (haz clik para agrandar):


"Tengo curiosidad, no lo he probado nunca"
Las personas que comienzan a patinar por este motivo